En síntesis podemos decir que renovar el brillo es volver a vitrificar.
La diferencia está en que no partimos de un suelo decapado y sin protección, sino de un suelo que todavía conserva parte de la cristalización anterior.
Esto supone que conseguiremos un nivel de brillo aceptable con cierta rapidez, siendo suficiente tres manos de cristalizador.
Se renueva el brillo para mantener un aspecto uniformemente brillante. Si no dejamos que desaparezca el cristalizado inicial, será más fácil mantener el suelo con un brillo adecuado realizando periódicamente renovaciones de brillo.